La discusión en clase y las lecturas ofrecen gran cantidad de perspectivas sobre las cuales es posible aproximarse para comprender el asunto central para este curso: ambientes de aprendizaje apoyados con tecnología. Entonces pueden surgir todo tipo de preguntas:
¿El asunto tiene que ver con los beneficios ofrecidos por la tecnología como apoyo? ¿con el tipo de tecnología utilizada? ¿con las habilidades para usarla? ¿O acaso… con la formación de los docentes?, ¿usarla motiva a los estudiantes? ¿es la difusión o la accesibilidad el aspecto más crítico? ¿o los costos? ¿son las políticas lo más importante?.
Seguramente estas y muchas más preguntas son válidas y deben considerarse en algún momento. Sin embargo en la discusión de clase y en las lecturas surgen claramente ideas que demuestran una preocupación principal y común. De hecho, resulta ser incluso, la más importante: el asunto no gira en torno a la tecnología en si misma. Es una idea sencilla que ha tenerse en cuenta siempre! antes de empezar a preocuparse por responder cualquiera de las preguntas; espero sinceramente tenerla presente en el avance de mi proceso.
En este sentido Onrubia (2005) señala que es un riesgo educativo centrar la discusión en los aspectos tecnológicos de la incorporación. Muestra de ello son los ejemplos que se narraban en la clase sobre experiencias que demuestran la facilidad con la que se pueden replicar las prácticas que tradicionalmente han afectado la educación, pero esta vez usando tecnología. La transmisión de información como centro de la educación, el profesor como centro de enseñanza de contenidos, el estudiante como consumidor acrítico de conocimientos y demás, son problemas que también pueden apoyarse con computadores.
¿Pero porque puede ser necesario tener siempre presente algo que puede parecer hasta cierto punto Obvio? ¿por qué insistir? … porque lo obvio muchas veces se olvida. Además, el uso de la tecnología, según mi experiencia, puede funcionar como un espejismo que aparenta que los cosas funcionan bien. Creo que en el peor de los casos puede suceder como señala Bruner: “la computadora es usada como una prolongación del lápiz, la tiza y el pizarrón”. Puede suceder también que de manera ingenua pero sofisticada se confíe a la tecnología la satisfacción de una necesidad educativa que tiene como origen un problema de orden educativo y que solo desde allí debe considerarse su solución. La tecnología puede aparentar bienestar educativo sin embargo Haddad (2007) al respecto dice que la tecnología es solo una herramienta y no puede compensar una mala práctica. Ahora, pueden incluso hacerse relaciones superficiales que pueden pasar desapercibidas si se hace una inversión significativa en equipos con la esperanza de hacer parte de “la sociedad de la información”. De manera lógica es posible pensar que si un problema de la educación es la accesibilidad a la información, la adquisición de equipos que hagan posible el acceso soluciona el problema directamente. ¿Ahora el significado de la “información” como beneficio único de la tecnología y finalidad de la educación estará superado?
Finalmente todo lo anterior puede considerarse como amenazas verídicas que deben tener una trascendencia educativa por más simples que parezcan. Para mi, resulta necesario reflexionar desde ellas como punto de partida hacia la construcción del significado del apoyo legítimo que puede brindar la tecnología a un ambiente de aprendizaje . Creo que partiendo de esta reflexión puedo dar orden a mis ideas a través de la búsqueda de la construcción de lo que puede significar la tecnología para la educación por venir más allá de los beneficios que ya se sabe, son muy bien reconocidos.
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